6 nov. 2015

Vivencias de un hornero dominguero

  Vivencias de un hornero dominguero

Ante la frase: "Josean, sólo queda un pan" se me encendieron todas las alarmas. Empecé a calcular cuanto tiempo nos duraría ese pan, para encender el horno el domingo y el tiempo necesario para alimentar la masa madre, entre otras cosas.


Lo primero, sacar la masa madre de la nevera. Daba pena verla a la pobre, allí olvidada en un tarro de cristal. La huelo y no huele a nada, está fea por arriba. Tiene una capa negra y medio dedo de agua, quito el agua y esa capa negra y luego voy quitando masa madre hasta apenas dejar un dedo en el tarro. De esa madre limpia pongo una cuchara en otro tarro de cristal, añado un poco de harina y un poco de agua mezclo bien y a esperar.
Parece que no pasa nada cuando la miro a las dos horas. Abro el tarro y veo dos pequeñas burbujas en la masa, ¡bien! empieza a resucitar.

Todo según lo previsto, la alimentaré hoy y mañana, haré la masa para los panes y el domingo a hornear. Pero siempre que haces planes algo sale mal, tuve que salir de casa y al volver la masa madre estaba triste, le costó activarse y entre unas cosas y otras llegaba la hora de hacer la masa para los panes.

Me decidí a hacer la mezcla y me doy cuenta que las pocas harinas que tengo están pasadas de fecha ¿que hago? amasar, que sea lo que Dios quiera. Con los refrescos que hice a la masa madre me llegó justo para seis panes, unos 200 gr de mm por pan. Apenas me sobraron dos cucharas de mm que puse en un tarro limpio hasta la próxima.

No solo me quedé corto con las harinas, también con el tiempo. Normalmente amaso y dejo la masa 24 horas en la nevera, entre unas cosas y otras se me hizo tarde y amasé por la noche. Mañana domingo al horno, esta vez con unas 12 horas de primera fermentación. Veremos que pasa.

Domingo
Saco las masas de la nevera y las dejo sobre la mesa para que se templen un poco. Les doy unos dobles para ayudarles a "despertar" del frío y me voy a encender el horno.


Los cálculos son de formar los panes y dejarlos en la segunda fermentación unas dos horas, el mismo tiempo que le cuesta al horno coger la temperatura ideal. 


Hoy estreno mi último viaje de leña. Cerca de las dos horas manteniendo el fuego del horno, saco las brasas, barro la base y le paso una fregona con agua para limpiar bien antes de meter los panes. Por cierto, tenía algo de "miedo" por la masa madre y las harinas pero al mirar los cestos los panes parecen que están perfectos.

Meto los panes y a esperar, ahora toca cervecita y tranquilidad jejejeje. Pero la tranquilidad dura poco, me da por mirár el pirómetro y la temperatura del horno baja demasiado. Una vez tuve que tirar una hornada y no quería verme en las mismas. Me tomé la cerveza que quedaba en la lata de un trago, agrupé los panes en el fondo del horno, puse brasas detrás de la puerta y algo de leña para hacer fuego otra vez. ¡Tengo que subir la temperatura como sea!


La leña me engañó. Pensaba que estaba más seca o me acostumbré a una que tenía muy seca y calentaba más el horno. Fui manteniendo ese fuego detrás de la puerta, no puedo acercarlo más por que quemaría los panes. Además metí una fuente de barro con un pollo con limón y romero para la comida, espero que al menos no falle el pollo jajajaja.

Al rato de mantener el fuego los panes empiezan a coger ese color que solo da un horno de leña.


Ya casi una hora los panes dentro cuando normalmente se hacen en 45 minutos. Saco uno y golpeo con los nudillos en la base, está blanda, le falta más tiempo. El horno marca 190º cuando tenía que haber estado a 200º o algo mas. Espero un poco más y vuelvo a comprobar, la base ya está mas dura y suena a hueco al golpear, panes fuera.

Al final 6 panacos bien hermosos. Comimos con los restos del último pan ya que estos estabán recién sacados del horno y el pollo al limón y romero que estaba de muerte.



¡Solo para horneros!
Otra cosa que falló cuando intentaba recuperar la temperatura del horno fué la rueda de sujección del tiro. No había forma de mantener un poco el tiro abierto, se cerraba y apagaba el fuego. Así que toca improvisar jajaja.


Igual te parece que pasé la mañana del domingo extresado ¡para nada! la gozo como un enano. Los hornos de leña tienen estas cosas, no son como los eléctricos que le das al botón y listo. Al final no sólo hice la comida, también 6 panes para varios días, de distintas formas, alguno un poco feo pero un pan de verdad ¡que le den por el riaú al pan del carrefour!  Dejé uno para la cena y congelé el resto.

Por si a alguien le interesa la receta aquí la dejo:
Para dos panes
680 gr harina panificable
300 gr harina de fuerza
200 gr semolina (se me terminó la integral)
400 gr masa madre
660 gr de agua
45 gr de aceite de oliva
25 gr de sal

Si te interesa el mundo del pan aquí te dejo algunas recetas:


Bueno pues hasta aquí mis vivencias domingueras, por cierto, a eso de las 10 de la noche metí en el horno una olla de barro con alubias y sus sacramentos, una receta que suelo hacer para aprovechar la calor residual del horno y tener comida para el lunes.

Espero que te haya gustado esta entrada del blog y te recuerdo que puedes ver vídeos y muchas recetas (no solo de pan) en mi canal de Youtube así como en el blog Damereceta.con.


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¡Hasta la próxima horneros, saludos panarras!